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Para botar un barco se rompe una botella de cava en el casco del barco… pero no siempre fue así, al principio el cava de hoy era sangre. También hay historias en las que los barcos ‘se casaban’ con el mar, y muchas expresiones de nuestro lenguaje cotidiano están relacionadas con el mar. Ser un ‘Viva la Virgen’ procede también de aquella época en la que España era una potencia mundial. En Escala a Castelló muchas de esas expresiones cobran sentido. Será entre el 5 y el 8 de abril.

Esperanza Molina/ Castellón información

Para un territorio como España, con tantos kilómetros de costa, el mar adquiere un sentido especial, pero la mayor parte de la gente lo desconoce. Se han olvidado las historias más tradicionales; se ha vuelto de espaldas y las antiguas historias son tan desconocidas que, muchas veces, se conocen más por otras culturas como la inglesa que, en el fondo era muy parecida a la española.

Algunas de esas historias se recogen brevemente en este reportaje, seguro que el lector puede descubrir muchas cosas que no sabía.

Botar un barco con una botella de cava

Alex PellaBotadura 1 low 300108

Como sabe mucha gente, hoy en día se mantiene la tradición de botar un barco estrellando una botella de cava en el casco de un barco… ¿pero por qué se hace así?

Diferentes historiadores cuentan que la tradición comenzó hace mucho siglos, porque el mar y la navegación es mucho más antigua que la época conocida.

Según algunos de esos relatos, comunes en muchas culturas, el mar siempre ha supuesto un reto para las personas de tierra. Cada vez que los marineros, los navegantes, se echaban a la mar, tenían un miedo enorme. No sabían qué se podían encontrar y no sabían si iban a volver.

Por esta razón, existían mitos y tradiciones, protocolos de seguridad que pasaban por realizar sacrificios, ofrecer la nave al dios del mar, encomendarse a todas las divinidades y también, pintar la proa de la nave con la sangre humana de los sacrificios realizados.

A medida que pasó el tiempo, sacrificar personas no estaba al alcance de cualquiera… y hacerlo con animales, tampoco. Por su afinidad en el color, la sangre fue sustituida por vino… y con el tiempo, como el vino tinto manchaba, se sustituyó con vino blanco.

Hoy en día se utiliza el cava, como un elemento más lujoso, a la altura de los refinados gustos de todos los dioses.

El barco es una mujer… y el Mar se desposa con ella

mosaico de Madaba náutica

Otra creencia que también estaba establecida, es que el barco era como una mujer. Y tiene sentido.

Aunque ahora el papel de la mujer todavía está muy relegado, la mujer, la madre, tenía un sentido fundamental en las creencias de la humanidad.

La madre, la diosa tierra, la protectora, la mujer como dadora de vida, en femenino.

Y la figura de la mujer también estaba representada en el mar. Si según las primitivas creencias el mar, el dios del mar era masculino, el barco, el que surcaba los mares, el medio de vida de los marinos que les proveía de su medio de vida, era femenino.

Según algunas culturas, el barco llevaba nombre de mujer, en femenino. En otras, se realizaba un verdadero rito de casamiento. Se ofrecía el barco, como mujer al mar, para que éste lo protegiera y, con él, a todos cuantos navegaban en él.

Mascarones de proa

MAscaron de proa 2

Esta era también una de las razones por las que, en algún momento, los barcos llevaban en la proa, sobre el casco, la imagen de mujeres defensoras de la nave

Otra de las explicaciones también tiene que ver con la religión en la cultura católica.

Pese a que los marinos de la tropa solían tener poca formación, la religión era importante y fundamental.

Muchos barcos de la armada española tenían nombres relacionados con la tradición católica, El Santa Trinidad, la Santa María…

Bautizar las naos con nombres religiosos era como firmar un seguro frente a las tempestades y los vientos, frente a las adversidad. Un seguro de vida.

Comentan algunas historias, que los primeros mascarones de proa eran cabezas de animales sacrificados por los pueblos para garantizas la buena mar. Cabezas que se colgaban en la proa, para demostrar respeto y dominio.

Con la religión, los trofeos se sustituyeron a bordo por imágenes religiosas a bordo del barco.

Finalmente se incorporarían a las proas, para que el mar los viera bien y los respetara…

Batalla Lepanto Paolo Veronese

Ser un ‘Viva la Virgen’

En un país con tantos siglos de historia marinera, el argot náutico no se podía quedar solo en el mar. El vocabulario, las costumbres, las expresiones y las frases se incorporaron poco a poco al lenguaje cotidiano.

Una expresión muy utilizada y que el lector seguramente recordará es aquello de “ser un viva la virgen”

Pero ¿el lector se ha preguntado alguna vez qué significa la expresión?

Según García Borrón (2015) Y Buitrago (1994) antes, “antiguamente, cuando en los barcos se pasaba recuento de la tropa, al oír su nombre todos debían gritar el consabido: ‘presente’. Todos excepto el último de la formación. A este le correspondía concluir con el rito invocando la protección de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros”.

Debía gritar algo así como: ¡Viva la Virgen!. “a cualquier marinero le podía suceder alguna vez ser el último en llegar a la formación, naturalmente”. Pero cuando el ‘Viva la Virgen’ era siempre el mismo el que llegaba tarde, se convertía en el más descuidado, el menos atento, el más informal.

El Viva la Virgen habitual del barco pasó de ser una petición de protección divina a una calificación negativa del informal y el descuidado.

En la actualidad la expresión se sigue utilizando pero no ya para invocar la protección de la Mare de Deu.

Hay muchas otras expresiones que proceden del mar: ‘las decisiones de mucho calado’, ‘¡Vaya tela!’, ‘¡viento en popa a toda vela’, ‘dar un golpe de timón’ o… ‘No dar un palo al agua’… o también y sí, esto es cierto, aquella que dice: ‘Tira más un pelo de figa que maroma de barco’.

Supersticiones de mar

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Como ya se ha comentado, los marinos tenían poca formación, el mar era muy grande y las supersticiones abundantes.

Muchas de ellas están recogidas en función de las tradiciones de la armada inglesa… pero todas ellas son ‘la mar’ de interesantes

Algunas de las más comunes o más conocidas:

¡Prohibido abrir un paraguas a bordo!

Para aquella gente que, cuando soltaba amarras no sabía si iba a volver a pisar tierra, ciertas costumbres o hábitos eran de ‘muy mal agüero’

Por ejemplo, a ninguno de ellos se le ocurriría silbar a bordo… y menos soplar… porque todo eso podía malinterpretarse como una llamada al temporal o a las grandes temporales de viento.

En la misma línea, abrir un paraguas a bordo, sigue siendo una llamada a las tempestades y la lluvia… ¿Quién podría ser tan bobo de mentar la soga en casa del ahorcado??? ¿ O de hacer mención al demonio?

crucero ligero Hmas Perth

Trece y martes… viernes y trece

Las supersticiones en el mar eran muchas y muy variadas. Aunque en España se dice aquello de: “trece y martes, ni te cases ni te embarques”, en los países anglosajones, el día prohibido era el viernes 13.

“Durante la segunda guerra mundial , el crucero ligero Hmas Perth regresó a su puerto base en Australia para someterse a unas reparaciones, después de sufrir daños en la campaña de Creta, en el Mediterráneo. Una vez reparado, recogió a una tripulación de recambio en el puerto australiano de Fremantle y zarpó rumbo a Singapur, a las doce y unos minutos de la noche del viernes al sábado, 14 de febrero de 1942. La Armada había retraso su salida para que no zarpara en viernes 13” (D.James 2007-P387). Y sigue el autor: “Cuando el Wesllesley se hizo a la mar desde un puerto británico, un viernes del mes de marzo de 1848, el almirante del puerto lo hizo regresar de inmediato y obligó al capitán a esperar hasta el día siguiente”. (D.James 2007-P387).

Y la verdad, no sorprende demasiado… en la Copa América 2007 en Valencia, el ‘Acto’ 13, se llamó oficialmente el ‘Acto 12+1’.

¿Puede influir negativamente en una travesía la fecha en la que zarpe?… Seguro si las previsiones meteorológicas son malas… o si los vientos no son propicios… pero aparte de esto, como dicen los gallegos de las meigas: “creer no creo pero existir existen”.

También había barcos malditos, a los que se les cambió el nombre para romper con la maldición, porque en el mar también había ‘barcos gafes’. Y, desde luego, las mujeres no eran bienvenidas a bordo. Traían mala suerte… o volvían locos a los tripulantes después de largas jornadas de travesía…

Se consideraba de mal augurio llevar tiburones en la popa, y transportar un ataúd era ya para los muy, muy atrevidos, porque daban muy mal rollo. Los hubo que calificaban de portadoras de mala suerte las bolsas negras, arreglar una bandera en el alcázar del barco o pasar una bandera a un compañero entre los travesaños de una escalera…

Los gatos, por el contrario, eran bienvenidos a bordo. Eran, al fin y al cabo, los principales enemigos y cazadores de ratas.

Armitage_Sirena, 1988

Las doncellas del mar y las Selkies de Irlanda

Historias de mar hay muchas. Algunas cuentan la superstición de poner una moneda debajo del palo mayor, en referencia a las antiguas leyendas de la mitología griega… para pagar el pasaje al otro mundo…Y otras aluden a los cantos de sirena, que casi nunca fueron ‘buenas personas’… aunque puestos a hablar de las doncellas del mar… ¡Cuidado con las Selkies de Irlanda!

Realmente la historia de las sirenas también tendría su sentido. Las diferentes culturas aluden a ellas como a monstruos con apariencia de bellas mujeres que atraían con sus cantos a los marinos al fondo del mar para comérselos… en unas mitologías se habla de aves, en otras de mujeres con cola de pez.

Pero en ambos casos coinciden en una cosa… sus cantos atraían a los marinos que se enamoraban de ellas hasta perder la vida.

La realidad es que, en ciertas costas hay animales marinos como focas, cuyos sonidos podrían parecer en la lejanía y en la noche como quejidos, lamentos o llamadas… algo más dulce que el sonido de las gaviotas en el mar a sombra de Columbretes cuando amanece…

Los animales marinos, las focas, habitarían en zonas de acantilados… los marinos que se perdían por la noche en el mar, entre la bruma, se podían acercar peligrosamente pensando que habían llegado a tierra… la naturaleza haría el resto.

Foca

Pero hay otras sirenas, las famosas Selkies de Irlanda porque su leyenda resulta enormemente curiosa.

Según los ‘cantos de sirena irlandeses’, las Selkies eran algo así como focas que podían quitarse la piel y convertirse en bellas mujeres cuando pisaban la costa.

Tenían que tener cuidado, porque los hombres se enamoraban perdidamente de ellas cuando las veían con forma de mujer. Y según cuentan las tradiciones, hubo Selkies que se unieron a los humanos, que crearon hogares, que tuvieron hijos

Pero las Selkis seguían soñando eternamente con el mar y, cuando podían, buscaban su piel de foca, la que dejaron escondida en la costa, se transformaban y volvían al mar…

Y por completar esta historia con un consejo… Todavía hay quien comenta que esos niños que nacen con los dedos de los pies semi- unidos por membranas…  son descendientes de las Selkies.